¿Cuántas veces has orado con estas palabras?:

“Padre nuestro que estás en los  cielos,  santificado  sea  tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo.” “Danos hoy nuestro pan de cada día…” (Lucas 11: 2-3; Mateo 6:9-11).

Esta es la oración más importante enseñada por  Jesús  y  se  ha  repetido  una  y  otra  vez por millones de cristianos durante dos mil años. Esta oración tiene dos características sobre salientes; la primera es el ruego para que  el  Reino  de  Dios  se  establezca  en  la tierra y la segunda es la súplica por el pan de cada día.   Estas palabras se recitan una y  otra  vez  por  la  mayoría  de  la  gente creyendo  que  el  “pan  de  cada  día”  sólo significa el pan físico hecho a base de trigo o de centeno. Se ha perdido la belleza y el verdadero significado de la oración. Pero si se reflexiona sobre los dichos de Jesús de manera sincera en esta frase:

“Danos  hoy  nuestro  pan  de  cada  día” tendría  un  significado  totalmente  nuevo.

Jesús, al pedir que oremos por nuestro pan de   cada   día,   nunca   se   refirió   a   que únicamente  nos  preocupáramos  por  llenar nuestros estómagos. El pan al que se refería Jesús era totalmente diferente.   Leemos en la Biblia que el diablo, tentando a Jesús, le  dijo:  “Si  eres  Hijo  de  Dios,  ordena  que estas  piedras  se  conviertan  en  pan”. “Pero él respondió y dijo, está escrito, ‘El  hombre  no  vive  sólo  de  pan,  sino  de toda   palabra   que   sale   de   la   boca   de Dios.’”(Mateo 4:3-4) Más    adelante,    Jesús    explica    el significado  de  estas  palabras  en  términos  más sencillos.     Jesús dice: “Porque el pan de Dios es aquel que desciende del cielo y da vida al mundo.”       Entonces le dijeron: Señor,  continúa  dándonos  este  pan  “(Juan6:33-34) La referencia a este pan celestial también  se  puede  encontrar  en  el Antiguo Testamento.    (Deuteronomio,  capítulo  8, versículo 3) dice también que “El hombre no  vive  sólo  de  pan,  sino  de  toda  palabra que  sale  de  la  boca  del  Señor:”  En  otras palabras, el alimento espiritual del hombre viene   de   las   palabras   de   Dios   que continuamente,  han  sido  pronunciadas  en todas las épocas a través de sus profetas y mensajeros. La  gente  de  la  época  de  Moisés  fue bendecida con esta alimentación espiritual, revelada  por  Dios  a  través  del  profeta Moisés,    y    los    seguidores    de    Jesús subsistieron  con  este  mismo  tipo  de  pan celestial.  Jesús,  a  través  de  esta  sencilla oración,  nos  ha  enseñado  a  esperar,  tener fe y rezar por más y más de este pan celestial,  día  a  día,  pues  es  así  como  el  pan  de trigo  y  los  alimentos  son  necesarios diariamente, el pan espiritual lo es aún más. El  pan  de  ayer  fue  una  bendición  para  el pueblo de ayer. Pero no puede satisfacer el hambre de hoy, de la misma manera que la lluvia  del  año  pasado  no  puede  salvar  la cosecha actual de la sequía. Dios, el Padre Generoso,  no  ignora  las  oraciones  de  Sus hijos hambrientos. Esto ha sido bellamente expresado  por  Jesús.  Él  dijo: “¿Qué hombre  hay  de  entre  vosotros,  que  si  su hijo le pide pan, le dará una piedra?”  “¿O si le   pide   un   pescado,   se   le   dará   una serpiente?”“Pues  si  vosotros,  siendo malvados,  sabéis  dar  buenas  dádivas  a vuestros  hijos,  ¿cuántos  más  regalos  dará vuestro  Padre  que  está  en  los  cielos  a  los que se lo pidan?” (Mateo 7:9-11)

Anuncios  de  Jesús  sobre  el  futuro: ¨Jesús  nos  ha  dado  una de   sus   profecías   más grandes  a  través  de  una simple historia, conocida como  la  parábola  de  la viña. (Mateo 21, Marcos 12, Lucas 20) Esta   parábola   nos habla  de  un  hombre  que plantó una viña, y la dejó Al cuidado de los labradores, mientras que él viajó a un país lejano. Cuando llegó el momento de la cosecha,  envió a un siervo   tras   otro   para recoger el fruto, pero cada uno   de   ellos   murió   o recibió  una  paliza  por prendido  contra  ellos,  y  que  su  viña,  es decir, su Reino y el regalo de la profecía, se les quitaría y se le daría a otra nación. Ahora, ¿quién es esta “nación” a quien se  le  dio  el  regalo  de  la  profecía,  y  que heredó las bendiciones retiradas a los judíos errantes? La nación que se menciona aquí no  puede  ser  otra  que  la  nación  formada por los descendientes de Ismael, el hijo de Abraham… el hombre que fue expulsado de su  casa…  la  piedra  que  desecharon  los nombre de otros dioses morirá.” Jesús confirmó las profecías de Moisés y dejó claro asegurándoles a sus discípulos que llegaría un Profeta, el cual no hablaría por    su    propia    cuenta:    “Tengo    aún muchas  cosas  que   deciros,  pero  ahora  no las  podéis  sobrellevar.    “Pero  cuando venga el Espíritu de la Verdad, él os guiará a toda la verdad, porque   no hablará por sí mismo,  sino  de  todo  lo   que  él  oiga,  y  os mostrará las cosas que están por venir.” (Juan 16:12)

Claramente Jesús hace  referencia  a  un Profeta,  un  humano, el     cual  tendría  la capacidad  de  hablar lo  que  escuche.  La palabra  espíritu,  es utilizada en la Biblia para  referirse  a  los profetas.  “Amados, no    creáis    a    todo espíritu, sino probad los  espíritus  si  son de    Dios;    porque muchos   falsos profetas  han  salido por   el   mu parte  de  los  labradores. Por último, envió a su hijo para  recoger  la  cosecha, pero  el  hijo  también  fue asesinado. En  este  punto,  Jesús preguntó            a sus discípulos  que  tipo  de ¡GLORIA SEA  AL SEÑOR! (1Juan 4:1)

De igual forma en estas   profecías Jesús  reafirma  que un  profeta  glorioso, que será de hecho, el verdadero  “Espíritu de  la   Verdad castigo esperaban que el dueño de la viña infligiera a los labradores malvados.   Los discípulos  respondieron:  “Él  destruirá miserablemente a esos hombres malvados, y  dejara  el  cuidado  de  su  viña  a  otros labradores  que  le  paguen  el  fruto  a  su tiempo.” Entonces  Jesús  les  recordó: “¿Nunca ha leído en las Escrituras: La misma piedra  que  desecharon  los  constructores, se ha convertido en la piedra angular, es el Señor  quien  hizo  esto  y  es  maravilloso  a nuestros ojos? ‘“  .  “Por tanto os digo: Se os quitará el Reino de Dios, y será dado a una nación que produzca frutos de él”. Esta  pequeña  historia  contiene  una profecía sobre el destino de los judíos que estaban  a  punto  de  crucificar  a  Jesús. Habían  rechazado  a  un  profeta  tras  otro profeta, finalmente dirigieron su ira en contra  de  Jesús,  a  quien  se  había  llamado  el hijo. Jesús explicó que la ira de Dios había constructores.     Pues Dios habló de Ismael, diciendo: “Yo  haré  de  él  una  gran  nación”. (Génesis  21:18)  Y  otra  vez  a  su  padre, Abraham,   “En   tu   simiente   todas   las naciones  de  la  tierra  serán  bendecidas”. (Génesis 22:18; Hechos 3:25, Gálatas 3:8-9)

Uno de los referentes más claros de esta transferencia  del  Reino  de  Dios  a  los ismaelitas  aparece  en  el  Deuteronomio, capítulo 18, versículo 18. “Yo  (Dios)  les  suscitaré  un  profeta  de entre  sus  hermanos,  como  tú  (Moisés),  y pondré  Mis  palabras  en  su  boca,  y  él  les dirá  todo  lo  que Yo  le  mande. Y sucederá que  cualquiera  que  no  oyere  mis  palabras que él diga en Mi nombre, Yo lo requeriré de él.” Pero el profeta que se atreva a decir una  palabra  en  Mi  nombre,  que  yo  no  le haya  mandado  hablar,  o  que  se  hablé  en aparecerá después de él, que profetizará lo que aún está por venir. Todas  estas  profecías  bíblicas  se  han cumplido al pie de la letra, con la llegada del  Profeta  Muhammad  (que  la  paz  y  las bendiciones  de  Dios  sean  con  él),  que apareció   en   Arabia   unos   seis   siglos después  de  Jesús.  Fue  del  tipo  de  Profeta como  Moisés,  pues  trajo  una  nueva  ley  y una nueva Dispensación. Era descendiente de Ismael, la simiente de Abraham, y por lo tanto   era   de   los   “hermanos”   de   los Israelitas,  como  exigía  la  profecía.  Él  no hablaba por sí mismo, sino que transmitía las órdenes de Dios palabra por palabra al mundo,  las  cuales  se  registraron  en  ese momento  en  un  libro  conocido  como  el Corán.  Dios  había  especificado  que  este profeta  hablaría  “en  Mi  nombre”  y  así  lo hizo. Pues cada capítulo del Corán empieza con las palabras: “En el nombre de Dios, el

Clemente,  el  Misericordioso.”  No  hay ningún  otro  profeta  que  haya  afirmado haber  cumplido  esta  profecía,  excepto Muhammad (la paz sea con él). Ningún   otro   profeta   de   entre   los descendientes   de  Abraham,  excepto Muhammad (saw),  afirmo  haber  sido enviado para bendecir a todas las naciones. Incluso, Jesús vino sólo a “reunir las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Por otra parte, al  considerar  su  nacimiento  milagroso,  la designación  “simiente  de  Abraham”  no podría aplicarse a Jesús. El tercer capítulo del   libro   de   los   Hechos   también   ha verificado el hecho de que esta profecía aún no se había cumplido. Dice: “Y Él enviará a Jesucristo, como se os había anunciado; “A quien el cielo debe recibir hasta los tiempos de la restitución de todas las cosas, de los cuales  habló  Dios  por  boca  de  sus  santos profetas  desde  el  principio  del  mundo. “Porque Moisés dijo a los padres, El Señor, vuestro  Dios  elevará  a  un  profeta  de vuestros  hermanos,  como  a  mí,  cualquier cosa que él os tenga que decir le habéis de escuchar.” “Y acontecerá que toda alma que¡ no  oiga  a  aquel  profeta,  será  desarraigada del pueblo”. (Hechos 3: 20-23) Es decir, antes de esto ocurra, el Profeta que prometió Moisés aparecerá, y el Reino de Dios será restaurado en la tierra. Y así ha  sucedido. A  pesar  de  que  Jesús  ha Mencionado claramente  la  venida  de  otros  profetas después  de  él,  y  nos  ha  enseñado  a  orar para  más  “pan  del  cielo”,  quienes  “tienen ojos  y  no  ven”  desprecian  a  quien  con pruebas y evidencias claras, ha proclamado y  demostrado  ser  verdadero  Profeta  de Dios. Al parecer, por la sencilla razón, que Jesús  les  advirtió  tan  a  menudo  a  tener cuidado con los falsos profetas, la mayoría cree  que  esto  significa  que  todos  los  que en el futuro reclamaran ser profetas serian impostores. Es  cierto  que  Jesús  había advertido  contra  los  falsos  profetas,  pero al mismo tiempo había explicado claramente que habría verdaderos y falsos profetas, y que  a  cada  uno  se  le  reconocería  por  sus frutos.“Por sus frutos los conoceréis”. (Mateo 07:15:20)  Ahora bien, si todos los profetas  en  el  futuro  debían  ser  falsos, ¿hubiera  sido  necesaria  esta  explicación? Definitivamente  que  no,  la  puerta  estaba abierta, esa fue la razón de la advertencia, pues habrían falsos profetas que intentarían engañar y confundir, pero al mismo tiempo profetizo  sobre  los  verdaderos. Jesús simplemente  hubiera  dicho  que  no  habría más profetas. Pero en cambio, nos describe a un falso profeta como un “árbol corrupto” que  será  cortado  y  echado  en  el  fuego. (Mateo 7:18-19) Usando esta regla, un breve y  consciente  estudio  del  Noble  Profeta Muhammad, será suficiente para probar su veracidad. Aunque fue expulsado de su casa en La Meca, vivió para regresar unos años más tarde con diez mil seguidores pasando por  el  valle  del  Paran,  cumpliendo  otra profecía  de  Moisés,  que  podemos  leer  en Deuteronomio  capítulo  33,  versículo  2; Moisés dijo “El Señor… resplandeció desde el monte Parán, y llegó con diez mil santos: de su mano derecha surgió la ley ardiente para ellos”. El Noble Profeta tuvo una muerte natural y después de su muerte, sus seguidores se expandieron en todo el mundo conocido. Era la luz de Muhammad, extendiéndose por Occidente  a  través  de  sus  seguidores  que la llevaron a la Europa de la Edad Media. Incluso  hoy  en  día,  el  número  de  sus seguidores   es   cada   vez   mayor   y   sus enseñanzas  se  difunden  por  todos  los rincones  del  mundo.  Por  lo  tanto,  si  la promesa de Dios de destruir al falso profeta tiene algún valor, el éxito tan asombroso de un Profeta no puede, ni debe ser ignorado, y la verdad de su mensaje sin lugar a dudas, no  podrá  ponerse  en  duda. Por  lo  tanto,  amigos  cristianos:  les invitamos a creer en el Profeta Muhammad (saw), que vino como Moisés, y es el Profeta Prometido   para   toda   la   humanidad, conocido como el  “Príncipe de la Paz”, “el Confortador”, el “Espíritu de la Verdad” y el “Sello de los Profetas”.

Les  invitamos  a  creer  en  el  Sagrado Corán,  la  palabra  de  Dios  revelada  a Muhammad (saw), que es la continuación, corrección,  y  el  restablecimiento  de  todas las    verdades    que    fueron    reveladas anteriormente  a  todos  los  profetas.  En  el Libro   de   los   Libros   encontraran   las soluciones   perfectas   para   todos   los problemas  a  los  cuales  se  enfrenta  este mundo   tan   agitado   de   hoy.   En   él   se encuentra la llave de la felicidad, la solución a  las  “preguntas  sin  respuestas”  que desafían la razón y mantienen a las mentes inquietas.  Por  encima  de  todo,  podrán encontrar  un  código  sencillo  de  vida,  una enseñanza que nos permite saber dónde nos encontramos  con  respecto  a  Dios,  y  que hace  posible  que  seamos  testigos  del milagro de la Presencia Divina que elimina todos  los  obstáculos  de  nuestro  camino.

Les  invitamos  a  compartir este pan celestial,  sin  el  cual  el  alma  del  hombre  está muerta y no puede ser revivida por ninguna cantidad de psicoterapia ni tranquilizante.

 ¡Esto  es  por  lo  que  oráis! Alegraos  de que    vuestras    oraciones    hayan    sido contestadas. El Prometido ha llegado. Venid y someteos a Dios mediante la aceptación de  Su  Reino  que  se  encuentra  hoy  en  día entre los seguidores del profeta Muhammad (saw).   Ya   ha   llegado   el   Prometido. Aceptadle y uniros al Reino de Dios.  Jesús ha explicado que su propia segunda venida se retrasará hasta el “cumplimiento de todas las cosas”… y que aparecería sólo después de  la  llegada  de  “ese  Profeta”,  el  Espíritu de la   Verdad y el Confortador. Hasta que no aceptéis al profeta Muhammad (saw), por tanto,  y  vuestros  ojos  se  hayan  abierto  a las  verdades  espirituales,  la “verdad completa”,  que  Jesús  explicó  que  estaba más  allá  de  la  comprensión  de  aquellos  a quienes  hablaba;  hasta  que  aprendáis  a través  de  sus  enseñanzas  a  entender  los aminos de Dios y el lenguaje de la profecía, Jesús  podría  regresar  a  este  mundo  y desaparecer  ante  vuestros  ojos  “como  un ladrón  en  la  noche”.  La  segunda  venida metafórica de Jesús ya tuvo lugar, pero al igual que sucedió con él, no fue reconocido el  Mesías  del  Islam,  quien  de  hecho pareció  tan  solo  hace  120  años.  Hazrat Mirza Ghulam Ahmad de Qadian,   India, el Mesías  Prometido  ha  llegado  con  las mismas características espirituales de Jesús, cumpliendo con las profecías de su segunda venida. Ha extendido su invitación a todos para aceptar la paz, y aceptar el mensaje de su maestro  el  Profeta  Muhammad  (saw).  A través  de  este  Mesías  Prometido,  una  vez más,  se  puede  ver  el  rostro  de  Dios  y escuchar el sonido de Su dulce voz. Se os está ofreciendo de nuevo el pan por el cual habéis  estado  orando  con  tanto  esfuerzo. ¡Así   que   una   vez   más,   regocijaos   y agradeced  que  vuestras  oraciones  hayan sido  escuchadas  y aceptadas! Vengan a recibir su pan de cada día ¡El Reino ha llegado! ¡Gloria sea al Señor!

Escrito por: Falahud Din Shams

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